NUNCA ES DEMASIADO TARDE

11.01.2021

Escrito por: CAPC

Fue en el año de 2009 cuando Daniel al estar buscando empleo conoció a Naomi. Él tenía veinticuatro años, era alto, robusto, cara afilada, una mirada profunda y coqueta capaz de enamorar a cualquier mujer. Nahomi era una joven alegre, responsable, dedicada a su trabajo, con un toque de coquetería, pero a la vez muy despistada, ya que debido a vivencias del pasado se había formado un carácter algo frío y duro, para que nada ni nadie la lastimara.

Al estar trabajando juntos, Daniel y Naomi jamás cruzaban palabra. Daniel era enojón y orgulloso, y al ser ella la encargada del personal debía poner el ejemplo así que le dirigía el saludo, aunque él jamás respondía, pues la veía como una mujer creída y superficial. Él no quería darse cuenta que poco a poco se estaba enamorando de eso que él creía le molestaba. Con el paso el tiempo Daniel no pudo más y optó por animarse a conquistar a Naomi. Empezó a darle pequeños detalles, le decía halagos y mostraba su lado encantador, hasta que logró su objetivo.

Pese que más de una vez ella le dijo no a la propuesta de ser su novia, fue tan poco lo que duró su amistad y corto noviazgo que la relación dio fruto: esperaban su primer bebé. Daniel se puso feliz, Naomi estaba preocupada pues sus sueños de salir de blanco de su casa y hacer una pedida de mano formal se cancelaban por este cambio de planes.

El día que Daniel fue a pedir a Naomi, la familia de ella hizo hasta lo imposible por separarlos, pensaban que dando malas referencias de Naomi la relación fracasaría. A Daniel pareció no importarle lo que le dijeron, se enfocó en lo que sentía por Naomi, pero todas las cosas malas que se encargaron decirle las guardó en su mente para después usarlas contra ella.

Naomi ya esperaba su primer bebé y no estaba dispuesto estar separado de él, Daniel amaba a Naomi pero a la vez dudaba de ella, pues ¿cómo su propia familia hablaría mal de ella? Y ¿con qué fin?, no daba crédito a eso.

Con el paso de los años, él se dedicó a trabajar y tuvieron más hijos pero su inseguridad y desconfianza también creció, casi a diario había reclamos, insultos y hasta golpes. Había lapsos en que él se controlaba al mirar a sus hijos, la hermosa familia que pese a la violencia que ya existía era mucho más valiosa que cualquier chisme o intriga. A veces estaba bien, en aparente calma.

Llegó el día en que el coraje, las dudas, y las ganas de venganza fueron más grandes. Daniel comenzó a manejar el tiempo y la vida de Naomi y sus hijos. Sólo él tomaba las decisiones, él decía con quién y a donde ir. Aunque nunca tuvo prueba de un engaño de Naomi, el simple hecho de que alguien le haya hablado mal de ella era porque era real, y así siguió su relación hasta que a Daniel dejó de importarle si sus hijos se asustaban al ver su agresividad, para él fue normal acusar y golpear por la nada a Naomi, consideraba que ella era culpable y por lo tanto debía someterse.

Llegó un punto en que Naomi y sus hijos estaban más tranquilos sin la presencia de él, cuando llegaba Daniel a su casa se sentía un ambiente tenso y estresante.

Su enojo llegó al límite un día, los celos dominaron la mente de Daniel, sin motivo alguno le reclamó un engaño a Naomi, uno más de sus inventos. Ese día también la agresión subió de tono, no le importó que ella estuviera embarazada, la agredió verbal y físicamente, esto asustó tanto a Naomi y sus hijos que decidieron buscar ayuda en una Fundación dedicada a dar refugio a mujeres maltratadas.

Después de diez años de esperar a que Daniel cambiara, Naomi decidió llevarse a sus hijos y convencerse que lo que ella llamaba vida, ya ni el nombre de vida merecía. Daniel quedó sorprendido, no creía que esta vez sí lo abandonaría, pues él sabía que con hablarle bonito y hacerle promesas falsas ella volvería.

Daniel se desesperó, pero no le quedó de otra, más que resignarse a aceptar la decisión de Naomi si quería estar cerca de sus hijos. Ella retomó su vida laboral, la que jamás dejó pero que en cierta forma había descuidado al concentrarse en Daniel y sus hijos, a pesar de todo supo organizarse para proveer a sus hijos de todo lo que necesitaban.

El continúo trabajando para cumplir la parte que se le exigió legalmente para que pudiera ver a sus hijos, sin embargo, ahora había una gran diferencia entre ellos, Naomi ganó una mejor vida para ella y sus hijos, comprendió que nunca es demasiado tarde.