Teníamos 25 años cuando Vero y yo, nos encontrábamos en un café del centro de la ciudad, nos gustaba mucho ir a ese lugar pues su tranquilidad era la perfecta aliada de todos nuestros planes y sueños, nos encantaba idealizar e imaginar el momento en que en nuestra pequeña y conservadora ciudad ninguna mujer tuviera miedo de salir y alzar la voz. ...