Soportar o renunciar: víctimas de acoso laboral

Por: Leticia Espinoza

A puerta cerrada te tocan las piernas fingiendo que fue un accidente, te chiflan y te gritan obscenidades en el transporte de personal camino a las plantas industriales, te agreden en redes sociales o te envían pornografía, te desnudan con la mirada, pero no puedes huir, no puedes cambiar de banqueta o perder de vista a tus agresores, porque de ello depende tu percepción económica.

Las mujeres coahuilenses soportan acoso y hostigamiento sexual en sus centros laborales, han sentido miradas lascivas, les han hecho comentarios obscenos, e incluso han sufrido intentos de violación.

La Ley de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia en Coahuila en su Artículo 9 identifica las modalidades de la violencia, entre ellas, la que se ejerce por las personas que tienen un vínculo laboral. Violencias que se presentan una vez o de forma reiterada, como el acoso y el hostigamiento sexual.

Establece que el hostigamiento sexual consiste en "ejercer poder en una relación de subordinación real de la víctima frente al agresor en los ámbitos laboral o educativo, y se manifiesta por medio de expresiones verbales o conductas físicas de connotación lasciva hacia la víctima", mientras que en el acoso sexual, si bien no existe la subordinación, hay un ejercicio abusivo de poder que conlleva a un estado de indefensión y de riesgo para la víctima.

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Proyecto Mujeres recolectó las voces de 51 mujeres mediante una encuesta en línea para identificar las violencias de índole sexual en el contexto laboral, la contestaron mujeres que en su gran mayoría: cursaron la educación universitaria, son provenientes de la región sureste de Coahuila y trabajan en los distintos sectores económicos, como el educativo, industrial, comercial, entre otros.

En sus relatos se hace palpable el hostigamiento que sufren o han sufrido por parte de sus superiores, ya que al menos un 40 % ha sentido miradas lascivas, otro 15. 7% señaló que recibió comentarios obscenos por parte de sus jefes.

Además un 9.8 % de las encuestadas dijo sentirse humillada o incómoda porque su jefe o superior le ha tocado alguna parte de su cuerpo, tal como lo relatan Susana, quien laboró en una oficina de gobierno y Carmen, una empleada del sector industrial, quienes prefirieron renunciar a sus trabajos:

"El jefe que me tocó en la dependencia de gobierno cerró la puerta con seguro y me acarició las piernas, yo le di un cachetadón con un adorno de su escritorio, salí pidiendo ayuda... Todos se hicieron los que no vieron... No era la única a la que hostigaba. Nunca más volví. Ni cobré. Me dio terror volverlo a ver", escribe Susana.

"Cuando tenía 24 años sufrí de hostigamiento por parte de mi jefe inmediato, un Gerente de RH, me hacía miradas incómodas y algunos tocamientos en las piernas, lo hacía parecer tan accidental que no había lugar para el reclamo, yo me sentía impotente ante la situación y cada vez se hacía más insoportable, ya no quería ir a trabajar... Opté por renunciar", cuenta Carmen.

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Las cifras más graves que reporta la encuesta de Proyecto Mujeres son las de acoso sexual: el 74.5 % de las encuestadas declaró que ha sentido miradas morbosas, el 47.1% ha recibido comentarios obscenos, el 21.6 % recibió proposiciones sexuales o tocamientos, inclusive un 15.7% recibió pornografía mediante sus redes sociales. Los compañeros de trabajo se convirtieron en los principales acosadores sexuales, quienes en menor intensidad fueron capaces de ofender y amenazar a las mujeres cuando no cedían a sus peticiones sexuales.

Mariana, otra de las mujeres encuestadas refirió que fue víctima de acoso verbal cuando inició a trabajar en una planta industrial, y pese a que se quejó con sus superiores su acosador no recibió ninguna sanción, ella tuvo que continuar laborando en la empresa por cuestiones económicas:

"Para llegar a la planta tomo el transporte proporcionado por la empresa. La primer semana cada que subía al transporte y buscaba lugar escuchaba que me tiraban besos o me chiflaban, en una ocasión alguien me dijo -siéntate en mis piernas-. Hablé con RH sobre la situación y a pesar de que ubicaba quien había hecho el comentario solo le llamaron la atención. Al pasar los días varios de los operadores me empezaron a ubicar, ya que yo les proporcionaba ayuda con sus equipos y los comentarios disminuyeron, sin embargo, nunca recibí una disculpa y tampoco vi una sanción", escribe.

Mientras que Sofía una reportera de la región Sureste que sí se atrevió a denunciar ante la Fiscalía General del Estado señala que desgraciadamente su agresor continúa en el medio periodístico, ya que lo protegieron sus empleadores.

"Un compañero de otro medio me acosó, en mi medio me dieron todo el respaldo y eso ayudó, pero al ver que no había sanción en el medio del tipo tuve que denunciar porque seguía molestándome. Actualmente tengo una orden de restricción y un proceso penal en contra del agresor, pero sigue laborando y acosando a más reporteras", afirma la periodista.

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Todos los días, se presentan casos en Coahuila de mujeres que a pesar de que saben que su trabajo es su vocación, y les apasiona, se sienten incómodas, titubean cuando se les pregunta cómo se sienten en su entorno laboral, lo cual puede ser el primer signo de que una mujer está siendo acosada u hostigada sexualmente dentro de su área laboral, señala la psicóloga Alma Luna.

"Una mujer víctima de acoso u hostigamiento laboral se alejará de su grupo, ya que teme contar lo que le está sucediendo; se le observa distraída o cabizbaja; tiene bajo rendimiento laboral; puede estar a la defensiva como un mecanismo para ocultar lo que le sucede; llegará a ausentarse algunos días por la incomodidad que le provoca estar cerca de su o sus agresores; ésta mujer faltará para buscar otros empleos y finalmente puede tomar la decisión de renunciar", afirma la experta.

Se trata de indicios que deben ser detectados desde los departamento de Recursos Humanos para poner fin a los círculos de violencia que se presentan, los cuales pasan desapercibidos y tienen poca respuesta a pesar de que a partir del 1º de mayo de 2019 se hicieron reformas a la Ley Federal del Trabajo que exigen a los patrones la obligación de contar con un protocolo para prevenir la discriminación por razones de género y atención de casos de violencia y acoso u hostigamiento sexual.

Y es que un 47.7% de las mujeres coahuilenses encuestadas por Proyecto Mujeres señalaron que no tienen la certeza de que en sus centros de trabajo se atiendan las quejas por acoso u hostigamiento sexual, otro 33.5 % declaró que definitivamente éstos actos no se atienden contra un 17.6% que mencionó que sí.

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En éste sentido la mujeres que laboran en Coahuila y en el resto del país, deben saber que en marzo de este año la Secretaría del Trabajo y Previsión Social a cargo de Luisa María Alcalde Luján presentó el "Protocolo para prevenir, atender y erradicar la violencia laboral", con la finalidad de que se formen consejos en los centros laborales para atender ésta problemática. El instrumento tiene el objetivo de evitarla revictimización de las mujeres; establecer acciones de investigación para los casos; propone medidas de protección entre las que se consideran la licencia con goce de sueldo para las víctimas mientras la denuncia esté en investigación; sugiere medidas de modificación de conducta del agresor, que van desde cambios de área u horario o la terminación de la relación laboral de la persona agresora.

Ningún tipo de violencia es normal, de ahí la importancia de reconocer y denunciar las violencias en el ámbito laboral, muchas mujeres ya lo están haciendo a través de redes sociales y el auge del movimiento #Me Too, donde han sido capaces de denunciar a acosadores y hostigadores en el ámbito universitario, cinematográfico o de las letras, en todos los niveles.

En el caso coahuilense el hartazgo ha llevado a colectivos como el Frente Feminista de Saltillo a colocar en un "tendedero de la vergüenza a decenas de acosadores y hostigadores", pues muchos de los rostros de éstos hombres históricamente han estado detrás de los daños a la autoestima, la salud y el desarrollo de mujeres quienes han preferido renunciar a sus trabajos ante la tolerancia de sus empleadores a éste tipo de conductas.

*Los nombres de las mujeres víctimas de acoso y hostigamiento laboral que son mencionados en éste reportaje son ficticios, por motivos de seguridad sus relatos fueron anónimos.