¿DÓNDE ESTÁ MECHE?

Dalila R. Tienda

Hace una semana llegó la pendeja con la cara rasguñada. Hijita de mi vida, pos qué te pasó. Estaba como muerta, y la sangre le salía en gotitas que se escurrían hasta la barbilla. Mercedes, quién te hizo eso. La mirada nomás se le alcanzaba a ver lejana, su rasguño empezaba en el lagrimal del ojo derecho y se perdía entre las líneas de sangre que bajaban gruesas. "Tiene la sangre pesada Meche", pensó su hermanita, "ella es la que tiene la sangre gorda, quién lo hubiera imaginado".

Mercedes, que llegó como pendeja, se sentó a los pies de la cama en la que estaba su mamá y su hermana. Les dio la espalda y agachó la cabeza, consciente de que el espejo empotrado en la pared, frente a la cama de su mamá, reflejaría su vergüenza. No habló más que para decir que se habían peleado, "qué fina voz" volvió a pensar su hermanita "se me afigura a una manta polar recién lavada... quiero irme a mi cama". ¿Y él te hizo eso? Silencio. No van a llegar a nada bueno, los dos están encaprichados a quererse y eso no está bien. Mechita, tú eres muy lista, siempre lo he dicho, pero ese muchacho nomás no te quiere, te mira con mucho coraje y se ve que nomás quiere hacerte la vida imposible. Silencio, esta vez pesado, como un cuerpo muerto.

La hermanita vio que el cabello güero de Meche era tan largo y, así como estaba, con la cabeza agachada, le llegaba hasta la cintura. "Qué curioso", pensó la hermana, "todas las mujeres que nacen en esta familia siempre tienen el cuello doblado, casi nunca se les ve la cara" y siguió viendo el cabello de Meche. "Esa se plancha mucho el pelo, puede que su voz sea fina y suave, pero el pelo lo tiene áspero por tanto calor".

Nomás vieron que se levantó y se quedó parada, no veía nada, pero la hermana se imaginaba como que Meche andaba en un lugar muy lejos y se olvidó de su cuerpo y de sus ojos, por eso estaba como vacía ese día que llegó.

No dijo nada la pendeja, no dijo nada la mamá y la hermana pensó "quiero ser la voz de Meche, quiero ser así de suave y aterciopelada, como la cobija que me compró mi mamá".

Tu hermana es muy inteligente, no sé qué le habrá dado ese muchacho, que la tiene como amarrada. La hermanita, que siempre ha sido de las que piensan mucho, rechazó la idea de que su hermana mayor fuera inteligente, "es más bien una pendeja", se dijo, "cuando camina, lo hace en línea chueca y nos estorba a los que vamos a un lado de ella, camina como si estuviera hueca, así lo hacen las pendejas". Dios me perdone lo que voy a decir, pero mija ya se apendejó con ese tipo, no hay otro nombre para lo que le pasa. "Mamá no sabe lo que dice, Mechita está pendeja porque no sabe caminar bien, no por estar con su novio. Es que la voz de él es muy rasposa, uno la escucha y siente como que le están tallando el brazo con piedra pomex, Mechita está muy lastimada por eso y se queda con él porque ya se le olvidó que también hay voces suavecitas que te hacen cosquillas o te calientan el cuerpo, así como la de ella".

Hoy se cumple una semana de que Mercedes no llega a su casa. Nadie se alarmó a los tres días, porque es normal que la muchacha se quede en casa de diferentes amigas y nunca avise, pero hoy se cumple una semana de que salió a pintarse el cabello y no ha llegado. Má, fíjese que a la chiquita le gusta hablar mucho de la muerte, quién sabe dónde escucha esas cosas, a veces dice unos disparates que nos asustan a todos. La abuela sonríe con dientes separados y grandes Ay, hija, la niña es la única que piensa bien, nomás deja que pase el tiempo y verás...

"Un día de estos, Mechita no va a llegar", piensa la hermana, la chiquita, "está mejor que no llegue, que vaya a buscarse, a ver si su cuerpo y sus ojos pueden encontrar a su alma, aquí los cuerpos vacíos nomás estorban". Ahorita que vengan tus tíos no quiero que vayas a empezar a contar tus historias de muertos, los vas a incomodar a todos, le dice la mamá, que pone especial atención en la cara de la niña, a ver si puede ver algún indicio de sus pensamientos. "Mis historias les gustan a todos, ella no sabe de lo que habla. Ojalá algún día se siente a escuchar lo que platica Meche, para que vea lo que son las historias malas. Ella siempre me cuenta las cosas feas que le dice su novio, su jefe y sus amigos. Me aburren, nomás la escucho para sentir su voz suavecita. Meche tiene hombres malos a su alrededor".

La verdad es que no hay manera de adivinarle el pensamiento a la chiquita, la mamá ha tratado de leerle el rostro pero siempre lo tiene callado, no es como Meche, a esa luego luego se le notan las cosas. Hijita, ¿no sabes nada de tu hermana?, es que me preocupa que se vaya a encontrar con el otro tipo, no le vaya a hacer algo por coraje, ya ves que ni siquiera supimos lo que le pasó ese día que llegó ensangrentada. La niña niega con la cabeza, "mi mamá batalla mucho para leer, no sabe irse de corridito en las palabras y nunca le atina a lo que siente Meche, por eso se preocupa demás, pobrecita de ella", y la mamá le mira la cara fijamente, "las mujeres de esta familia son como cuentitas de un collar de colores, todas son diferentes pero las une un mismo hilo, eso las hace doblar el cuello y esconder el rostro, qué feo por ellas. Sería muy chistoso cortar ese hilo y ver a las cuentitas caer todas por sin ningún lado, tal vez algún día lo corte para ver qué pasa". Los ojos de la hermanita sonríen, la mamá no lo ve.

Él no la quiere, pero como ya la tiene segura, por eso se queda con ella, quién sabe tu hermana por qué no ve las cosas. "La voz de mi mamá siempre se ha sentido húmeda, a veces intento agarrar sus palabras medio líquidas en mis manos, pero siempre se van, son muy ligeritas. A veces, cuando veo los labios finos de Meche muy secos, quiero decirle a mi mamá que le hable mucho, para que ella pueda zambullirse en su voz y se hidrate un poquito". Silencio. "No es que Mechita no vea las cosas, mamá", quiso decirle le hermanita, "ella quiere romper el hilito que la tiene con la cabeza agachada, pero no sabe cómo".

¿Dónde andará la pendeja?, esa es la pregunta que corre en la mente de la mamá y la hermanita. Tu hermana me hace mortificarme bastante, ya se me hace mucho que lleve una semana sin saber de ella, la chiquita la mira. "Creo que se mortificaría más si supiera donde está, así son las mamás, yo creo que anda caminando chueco en algún lado... Se me hace que cuando llegue Meche le voy a decir que la quiero, a ver si mi voz es tan fina como la de ella". PM